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Celos: Relación Emocional

por | May 14, 2017 | Terapias | 10 Comentarios

Celos:  Relación emocional o cómo transformar la inseguridad en confianza

Los celos suelen definirse como una tormenta emocional, pero si los analizamos bajo el microscopio de la consciencia, descubrimos que son una mezcla compleja de deseo y envidia por lo que percibimos en los demás. No se trata solo de querer lo que el otro tiene; es un sentimiento de frustración profunda que nace de la comparación y del deseo de poseer algo simplemente porque otra persona lo posee.

En Barcelona alternativa sabemos que las emociones densas como los celos no aparecen por casualidad. Son señales de alarma que nos indican que nuestra autoestima y nuestra confianza en la vida necesitan atención urgente. Comprender qué sucede en nuestra mente cuando los celos nos poseen es el primer paso para liberarnos de su control.

La anatomía de la inseguridad

En pocas palabras, los celos se producen porque no estamos seguros de poder conseguir las cosas por nosotros mismos. Cuando vemos a alguien con una relación armoniosa, un trabajo gratificante o cualquier tipo de éxito, y sentimos esa punzada de celos, lo que realmente está ocurriendo es que nos invade la necesidad de «quitarle» eso al otro porque no nos vemos capaces de generarlo por nuestros propios medios.

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Esta falta de recursos internos es la base de la inseguridad. Cuando no confiamos en nuestro valor o en nuestras capacidades, empezamos a dudar incluso de lo que ya hemos logrado. Si tenemos una pareja, tememos perderla; si tenemos un buen empleo, tememos que alguien nos lo arrebate. La inseguridad nos posee hasta el punto de hacernos creer que la única forma de mantener lo que tenemos es a través de un control férreo sobre todo lo que sucede a nuestro alrededor.

El ciclo del control y la agresividad

Cuando la duda interna nos asfixia, solemos volcarnos hacia afuera de una manera agresiva, angustiada y sufriente. Es una respuesta defensiva: como tengo miedo de no ser «suficiente», intento controlar los movimientos de los demás para asegurarme de que no me abandonen o no me superen.

Sin embargo, el control es una ilusión que genera el efecto contrario al deseado. Cuanto más intentamos controlar a una pareja o a un entorno laboral, más asfixiamos la libertad y más rápido se deterioran los vínculos. La agresividad que nace de los celos no es más que un grito de auxilio de una herida profunda que aún no ha sanado. Querer controlar la vida es, en realidad, una declaración de guerra contra la incertidumbre natural de la existencia.

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Cómo darle la vuelta: de la sombra a la luz

La buena noticia es que los celos no son una condena perpetua. Podemos transformar esta energía aprendiendo a confiar en la vida, en los demás y, sobre todo, en nosotros mismos. Aquí te proponemos algunos pilares para iniciar este cambio:

  1. Reconocer la herida: El primer paso es admitir que los celos no hablan del comportamiento del otro, sino de nuestra propia inseguridad. Mirar hacia adentro con honestidad es el principio de la sanación.

  2. Fortalecer el autoconcepto: Empieza a trabajar en tus recursos propios. Desarrolla tus habilidades, cultiva tus pasiones y recuerda tus éxitos pasados. Cuanto más capaz te sientas, menos necesidad tendrás de compararte o competir.

  3. Aceptar la ayuda externa: No está de más tomar medidas especiales cuando sentimos que los celos nos desbordan. La psicoterapia o la terapia de grupo son herramientas extraordinarias para curar esa herida profunda y ganar la confianza que nos falta. A veces, necesitamos un espejo externo para ver nuestro propio valor.

  4. Practicar el desapego: La armonía se gana a medida que los celos desaparecen. Al sentirnos más confiados, nos sentimos también más libres. Entendemos que lo que es para nosotros llegará y se quedará por elección propia, no por nuestra presión.

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La libertad de no controlar

Cuando abandonamos el afán de control, ocurre algo mágico: recuperamos nuestra energía vital. Esa energía que antes gastábamos en espiar, sospechar o rumiar pensamientos negativos, ahora queda disponible para crear y disfrutar.

Al confiar en nuestra propia capacidad para navegar la vida, dejamos de ver a los demás como amenazas y empezamos a verlos como compañeros. La confianza propia es el antídoto definitivo contra la envidia. Una persona que confía en sus recursos sabe que, pase lo que pase, tendrá la fuerza para reconstruirse y seguir adelante.

Conclusión de Barcelona alternativa

Sanar los celos es un acto de valentía y amor propio. Es decidir que ya no queremos vivir en la angustia de la comparación, sino en la paz de la autenticidad. La verdadera seguridad no viene de tenerlo todo bajo control, sino de saber que somos suficientes. Te invitamos a que sueltes las riendas del control y empieces a cultivar el jardín de tu propia confianza. ¡Solo así la verdadera armonía podrá florecer en tu vida!

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