El arte de estar solo es una de las habilidades más profundas que un ser humano puede cultivar para alcanzar la verdadera plenitud en sus relaciones. La mayoría de las personas tienden al apego; sin embargo, cuanto más te apegas a alguien, más se asusta la otra persona y más ganas siente de escapar. Esto ocurre porque el deseo de libertad es el anhelo más profundo de la naturaleza humana, incluso por encima del amor. Por ello, dominar el arte de estar solo es fundamental para no asfixiar a quienes amamos y permitir que el afecto fluya de manera fantástica.
Según las enseñanzas de Osho, la auténtica dicha solo puede ocurrir en tu soledad. Dominar el arte de estar solo implica, sobre todo, dominar el arte de la meditación. Se trata de estar completamente centrado en tu propio ser, sin ansiar la presencia de otra persona para sentirte completo. Cuando logras un reposo tan profundo contigo mismo que no necesitas nada más, estás experimentando el arte de estar solo en su máxima expresión. Esta conexión interna te proporciona una dicha eterna y una paz asombrosa.
La soledad como base del amor sano
Si primero estás arraigado en tu propio ser y luego te diriges a una relación, el fenómeno cambia por completo. Gracias a que conoces el arte de estar solo, puedes compartir tu energía y amar sin miedo a la pérdida. En este escenario, puedes disfrutar del amor incluso cuando es momentáneo. Si la relación desaparece, no miras atrás con dolor, sino con gratitud. Ser capaz de crear otro amor sin necesidad de apegarse es un resultado increíble que solo se logra cuando se ha integrado el arte de estar solo en la vida cotidiana.
Damos gracias al amante y al amor que ya no está porque nos enriqueció y nos hizo más maduros. No obstante, esto solo es posible si tienes una base meditativa sólida. Sin ella, cada relación amorosa tarde o temprano se convertirá en una pesadilla de celos y posesividad. Aprender el arte de estar solo, y estar dichosamente solo, es lo que hace que cualquier otra cosa sea posible. Es una muestra de evolución humana sobresaliente que transforma nuestra existencia en una danza constante y sensacional.
Evolución espiritual y libertad
Desde la bioneuroemoción, el arte de estar solo nos permite sanar las heridas de abandono que arrastramos desde la infancia. A menudo usamos el desequilibrio de la pareja como una excusa para no avanzar en nuestro propio camino, pero al conectar con nuestra divinidad interna, recuperamos nuestro poder. Es maravilloso ver cómo el miedo a la soledad se disuelve cuando comprendemos que ya estamos completos. Este despertar es increíble y nos devuelve la alegría verdadera que nace de nuestro propio espíritu.
Cultivar el arte de estar solo no significa aislarse del mundo, sino estar tan presente en uno mismo que la compañía de otros sea una elección y no una necesidad desesperada. Es un proceso asombroso de autodescubrimiento donde el éxtasis se vuelve nuestro estado natural. Cuando trabajas en tu interior, eres como una flauta que convierte el silencio en música. Este nivel de madurez es lo que permite que nuestras expresiones creativas concuerden con las necesidades del prójimo de forma sobresaliente y llena de amor.
Consejos para cultivar tu propia soledad
Para integrar el arte de estar solo en tu rutina, te sugiero estos pasos:
Practica el silencio total durante veinte minutos al día, sin distracciones externas.
Aprende a disfrutar de actividades individuales, como ir al cine o pasear, sin compañía.
Observa tus pensamientos de apego y déjalos pasar como nubes, volviendo siempre a tu centro.
La maestría en el arte de estar solo te garantiza que nunca más volverás a sentirte desamparado. Al estar arraigado en tu ser, te vuelves una persona más atractiva y luminosa, capaz de amar de forma fantástica y libre. ¡Empieza hoy mismo a practicar el arte de estar solo y descubre la riqueza infinita que ya habita en tu corazón de manera asombrosa! La libertad es tu verdadera naturaleza; abrázala y vive una vida increíble.
-Para tener buenas relaciones.
La gente se apega, y cuanto más te apegas a la otra persona, más se asusta la otra persona, más ganas tiene de escapar, porque hay una gran necesidad interior de ser libres.
El deseo de libertad es mucho mayor que cualquier otro deseo, es mucho más profundo que cualquier otro deseo.
De ahí que uno pueda sacrificar incluso el amor, pero no pueda sacrificar la libertad, no forma parte de la naturaleza de las cosas.
De ahí que la auténtica dicha sólo pueda ocurrir en tu soledad.
La soledad es un arte, sobretodo el arte de la meditación.
Estar completamente centrado en tu propio ser sin ansiar a la otra persona;
estar en tal profundo reposo contigo mismo que no necesitas nada más, eso es la soledad.
Te proporciona dicha eterna.
Si primero estás arraigado en tu ser y luego te diriges a una relación, el fenómeno es completamente distinto.
En este caso puedes compartir, puedes amar y también puedes disfrutar este amor.
Incluso cuando es momentáneo, puedes danzar, puedes bailar, y cuando desaparece, desaparece; no miras atrás.
Eres capaz de crear otro amor, de modo que no hay necesidad de apegarse.
Das gracias a tu amante, das gracias al amor que ya no está ahí porque te enriqueció y te proporcionó algunos atisbos de la vida, te hizo más maduro.
No obstante, esto sólo será posible si estás algo arraigado en tu ser.
Si el amor es todo lo que tienes, sin ninguna base meditativa, sufrirás, cada relación amorosa tarde o temprano se convertirá en una pesadilla.
Aprende el arte de estar solo, y dichosamente solo; entonces, todo será posible.
-OSHO













