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LA ASERTIVIDAD

por | Sep 2, 2015 | Psicología | 14 Comentarios

El arte de la asertividad: cómo expresar lo que sientes con respeto

¿Cómo y cuándo debemos expresar aquello que pensamos y sentimos? Esta es una de las preguntas más complejas en nuestras interacciones diarias. A menudo, callamos por miedo a generar un conflicto o, por el contrario, explotamos de forma agresiva cuando ya no podemos más. Sin embargo, existe un camino intermedio que cuida de nosotros y de la persona con la que nos comunicamos: la asertividad.

En Barcelona alternativa consideramos que conocer y practicar la asertividad puede marcar una diferencia abismal en la calidad de nuestras relaciones y en nuestra salud emocional. La palabra clave en este proceso es, sin duda, el respeto. Respeto hacia nuestras propias necesidades y respeto hacia los derechos del prójimo.

¿Qué significa realmente ser una persona asertiva?

La asertividad se entiende como la expresión directa de los propios sentimientos, necesidades, derechos legítimos u opiniones. Lo que la hace especial es que se realiza sin amenazar o castigar a los demás y, por supuesto, sin violar los derechos de las otras personas. Ser asertivos significa ser autoafirmativos; es decir, ser capaces de decir «esto es lo que yo quiero» o «esto es lo que yo siento», sin necesidad de herir a nadie en el proceso.

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La persona auténticamente asertiva es aquella que ha desarrollado la capacidad de escuchar de verdad, no solo de esperar su turno para hablar. Sabe transmitir sus deseos con claridad y, al mismo tiempo, respeta profundamente las opiniones ajenas. En el transcurso de una comunicación interpersonal, el individuo asertivo es capaz de crear un ambiente de cordialidad y confianza, incluso cuando hay desacuerdos.

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Características principales de la personalidad asertiva

Para identificar si nos estamos comunicando desde el poder personal o desde la carencia, es útil repasar las características que definen a las personas que dominan esta habilidad. No se trata de rasgos innatos, sino de conductas que todos podemos aprender y reforzar con la práctica diaria.

  1. Claridad emocional: La persona asertiva expresa sus deseos o sentimientos, tanto los considerados «positivos» como los «negativos», de forma transparente. No utiliza juegos psicológicos ni manipulación.

  2. Persistencia tranquila: Son capaces de repetir su deseo o necesidad tantas veces como sea preciso, sin perder los papeles ni subir el tono de voz.

  3. El poder del no: Dicen «no» cuando realmente lo desean, sin sentir la necesidad de poner excusas complicadas o mentir para quedar bien.

  4. Honestidad: No mienten sobre sus intenciones o sentimientos para evitar el juicio ajeno.

  5. Evitación de la discusión estéril: Nunca discuten por el simple hecho de tener la razón. Prefieren el diálogo constructivo al enfrentamiento que no lleva a ninguna parte.

  6. Aceptación de críticas: Entienden que una crítica no es un ataque a su identidad, sino una opinión externa que pueden analizar y, si es útil, aprovechar para mejorar.

  7. Empatía real: Comprenden la postura del otro, aunque no la compartan. Saben ponerse en el lugar del interlocutor sin abandonar su propio centro.

  8. Búsqueda de acuerdos: En lugar de imponer su voluntad, ofrecen alternativas y buscan puntos de encuentro donde ambas partes se sientan respetadas.

  9. Curiosidad y transparencia: Piden información cuando algo no les queda claro y dan información sobre su propio estado interno para facilitar la comprensión mutua.

  10. Confidencias personales: Son capaces de abrirse y compartir aspectos de su vulnerabilidad, lo que fortalece los vínculos de confianza.

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La asertividad como postura de sanación

Expresarse desde una postura asertiva es un acto de sanación para uno mismo. Cuando reprimimos lo que sentimos, esa energía se estanca en el cuerpo, generando estrés, ansiedad y, a largo plazo, síntomas físicos. Al hablar con claridad, liberamos esa presión.

Para la otra persona, recibir una comunicación asertiva también es un regalo. Aunque a veces la verdad pueda ser incómoda, la claridad elimina la incertidumbre y permite que la otra persona sepa exactamente a qué atenerse. Esto evita malentendidos y resentimientos que suelen pudrir las relaciones con el paso del tiempo.

Conclusión de Barcelona alternativa

La asertividad es el puente que une la honestidad con la amabilidad. No se trata de ganar una batalla dialéctica, sino de construir relaciones basadas en la soberanía personal y el afecto mutuo. Te invitamos a que hoy hagas la prueba: intenta expresar una necesidad pequeña sin justificarla demasiado y sin atacar a nadie. Notarás cómo, poco a poco, tu mundo se vuelve más sencillo y tu paz interior más sólida. ¡Comunícate desde el corazón y verás cómo tu realidad se transforma!

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