El amor que surge del silencio es la verdadera meta de cualquier alma que busca una conexión profunda y auténtica. Como bien decía Van Gogh, si nos mantenemos fieles a lo que realmente vale la pena amar, obtendremos más felicidad y seremos más fuertes. Existe una diferencia abismal entre el enamoramiento biológico, impulsado por el instinto, y el acto de elevarse en el amor. Mientras que el primero suele estar manchado por los celos y la desconfianza, el amor que surge del silencio es suave, no tiene cadenas y nace de la meditación constante. Es una evolución humana hacia la libertad que resulta asombrosa.
Para alcanzar el amor que surge del silencio, se requiere un pequeño esfuerzo inicial para elevar nuestra conciencia por encima de los impulsos puramente químicos. Al contrario del amor biológico, donde los celos indican una falta de confianza total, el amor que surge del silencio se basa en la aceptación del otro tal como es. Las personas que vibran en esta frecuencia se otorgan mutuamente más libertad cada día, respetando el territorio sagrado del ser amado. Este encuentro de profundidades es una experiencia increíble que nos permite tocar lo divino de forma fantástica y real.
El encuentro del ser
En el amor que surge del silencio, no hay lugar para el deseo de cambiar a la otra persona. Se comprende que el otro es un espejo y una vía para llegar a uno mismo. Esta forma de relacionarse es sobresaliente porque los amantes se ayudan mutuamente a alcanzar su máximo potencial espiritual. Al descubrir este tesoro en nuestro interior, emitimos una frecuencia que, tarde o temprano, atraerá a otro corazón amante. El amor que surge del silencio es infalible: siempre ocurre que dos almas en paz terminan encontrándose de manera sensacional y maravillosa.
Desde la bioneuroemoción, el amor que surge del silencio representa la sanación de los vínculos de apego ansioso. Cuando dejamos de proyectar nuestras carencias en el prójimo, el amor deja de ser un drama para convertirse en una danza de éxtasis espiritual. Es increíble cómo el silencio interior disuelve los hilos del ego que intentan controlar al otro. Al practicar el amor que surge del silencio, nos damos cuenta de que la confianza no se puede imponer, sino que emana de nuestra propia seguridad interna. Es un proceso de madurez emocional asombroso que transforma nuestra vida.
Hacia una conexión divina
Lograr que el amor que surge del silencio sea la base de nuestras relaciones nos permite vivir en un estado de gratitud constante. Ya no buscamos a alguien que nos «complete», sino a alguien con quien compartir nuestra plenitud. Este tipo de unión es fantástica porque no genera dependencia, sino inspiración. Ver la profundidad de otra persona encontrarse con la tuya propia es el éxito más grande que un ser humano puede experimentar. El amor que surge del silencio nos regala la alegría verdadera de ser vistos y aceptados en nuestra esencia más pura y sobresaliente.
Para cultivar el amor que surge del silencio, es vital dedicar tiempo a la meditación y al autoconocimiento. Solo cuando estamos cómodos en nuestra propia soledad, podemos ofrecer un amor que no sea una carga. Esta transición del «caer» en el amor al «elevarse» en él es un regalo de la divinidad que todos merecemos. Al nutrir el amor que surge del silencio, nos volvemos invulnerables a las cosas indignas y sin sentido del mundo exterior. Los resultados de vivir bajo esta premisa son increíbles y nos llenan de una fuerza que es, simplemente, sensacional.
Pasos para elevar tu amor hoy
Si deseas que el amor que surge del silencio florezca en tu vida, puedes empezar por:
Practicar el respeto absoluto por el espacio y el tiempo de tu pareja o seres queridos.
Meditar diariamente para encontrar esa fuente de amor dentro de ti primero.
Soltar el control y los celos, entendiendo que la confianza es un fruto del ser, no una norma.
La belleza de el amor que surge del silencio es que es eterno y no depende de las circunstancias. Al vibrar en esta sintonía, te conviertes en un faro para otros corazones que buscan la misma paz. Es una experiencia de vida maravillosa que nos recuerda que somos hilos de una misma trama divina. ¡Confía en que el amor que surge del silencio llegará a tu puerta si lo cultivas primero en tu jardín interior! El éxito de esta búsqueda es asombroso y te llevará a niveles de felicidad que nunca imaginaste posibles.
“Si uno se mantiene fiel amante de lo que realmente vale la pena amar, y no un residuo insignificante del amor y las cosas indignas y sin sentido, obtendrá más felicidad y crecerá más fuerte.”
Vincent Van Gogh
Hay una gran diferencia entre enamorarse y elevarse en el amor. Solo nos enamoramos por cuestiones biológicos. El impulso sexual nos hace caer y, casi siempre, entran en juego los celos. Los celos son una señal de que no existe amor auténtico y están relacionados con el amor puramente biológico… Es una indicación de que no hay confianza. La confianza no se puede imponer: existe o no existe.
Elevarse en el amor es algo totalmente diferente. Se precisa algo de esfuerzo al inicio para elevarse, pero eso es todo. Este tipo de amor surge desde el silencio, la meditación. Es suave y no tiene cadenas.
Las personas elevadas en el amor se dan mutuamente más y más libertad y aceptan a la otra persona tal como es, sin querer cambiarla. Saben que la otra persona tiene su territorio, que no deben invadir. Existe plena confianza y no hay lugar para celos. La profundidad de una persona se encuentra con la profundidad de la otra persona… El llamado encuentro del ser.
Este tipo de amor es una vía para llegar a ti mismo a través de la otra persona… Es una forma de alcanzar lo divino. Los amantes se ayudan mutuamente en alcanzarlo. Para encontrar este tipo de amor hay que ir descubriendo el amor en nuestro interior.
Y si amamos, tarde o temprano aparecerá la otra persona, porque un corazón amante encuentra tarde o temprano otro corazón amante.
Siempre ocurre así.
~ Osho













