Squirting o eyaculación femenina

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SQUIRTING, VIAJE HACIA EL AUTOCONOCIMIENTO (I).

El Squirting o eyaculación femenina sigue siendo a día de hoy una de las prácticas sexuales más desconocidas para Occidente, en Oriente sí es de conocimiento popular desde hace cientos de años. La referencia más antigua que tenemos se encuentra en el texto erótico Indú, el Ananga-Ranga, publicado en el siglo XVI a.C. En la India se le conoce como amrita, o “néctar de los dioses”. En Ruanda la eyaculación femenina está considerada una norma y en la tribu Batoro (Uganda) existe un ritual por el cual las mujeres mayores enseñan a las más jóvenes a eyacular. Este ritual es llamado “kachapati”, que significa literalmente “rociar las paredes”.

El squirting tiene detrás una serie de condicionantes al igual que otros aspectos de nuestra sexualidad:

Culturales, como pueden ser diferentes tabúes sexuales, percepción de la mujer como objeto de placer exclusivamente masculino, miedo a lo desconocido.

Religiosos, visión del sexo orientado únicamente para la reproducción, satanización o determinada valoración ética de todo ser humano que vive su sexualidad en libertad.
Científicos, como en el resto de disciplinas científicas, en el tema sexual, la mujer ha pasado siempre a un segundo plano quedando su estudio en profundidad olvidado.

Todo esto, y mucho más, hace que este tema hoy en día siga siendo tabú o desconocido para la mayoría de las personas independientemente de su condición sexual.

En nuestra cultura, ampliamente pensada por hombres y para hombres, es bien conocido todo acerca del funcionamiento del conjunto de los órganos sexuales masculinos, pero no pasa lo mismo con los femeninos, y es que, la parte de los órganos sexuales femeninos que se han considerado importantes, dignos de mención e incluso de investigación por parte de la ciencia son los que se han visto “útiles” para la reproducción y siempre se han olvidado aquellos que sirven únicamente para el placer. Ahora tenemos un mayor acceso a fuentes de información y es posible poder conocer nuestros cuerpos y auto-explorarnos con mayor profundidad.

Cuando hablamos del clítoris todo el mundo sabe a qué nos referimos, pero no fue hasta hace muy pocos años cuando se empezó a hablar de las verdaderas dimensiones de éste, no es un diminuto “punto” como siempre se ha dicho, sino que es mucho más grande y continúa dentro de la vagina formando la próstata femenina (término aceptado por la Comisión Federativa Internacional sobre Terminología Anatómica en 2008), por ello y como dice la canción, no es un “botón” es un “iceberg”. De esta manera, se puede ver aquí un componente bastante machista y es que, a la próstata femenina es a lo que siempre se le ha llamado Punto G, ese famoso punto cuya ubicación “no es exacta” y que realmente es fácil de ubicar. Incluso ahora se sabe que hay una serie de enfermedades, las cuales, siempre se les ha diagnosticado a los hombres mediante la exploración de la próstata que también son comunes a las mujeres, ya que ambos géneros somos poseedores de próstata.

El Squirting no es algo tan inusual como se piensa, el mayor problema que existe acerca de él es la desinformación, consiste en la expulsión a través de los conductos de Skene (los cuales se encuentran situados debajo de la uretra, en la posición 4 y 8 de la circunferencia del reloj), de un líquido, erróneamente confundido con la orina, compuesto principalmente por agua junto con antígeno específico prostático (PSA), fosfatasa ácida prostática (PAP), fosfatasa ácida específica de la próstata (PSAP), aminoácidos y glucosa; previa estimulación del clítoris y la próstata, se cree que todas las mujeres pueden llegar a eyacular en mayor o menor medida.

El problema que hay es que la sensación de eyacular y de orinar son muy parecidas, esto es debido a que la próstata está enraizada en la uretra, pero en un momento de excitación tan grande es casi imposible poder orinar, ya que el conducto de la orina se encuentra cerrado. Si se estimula de forma adecuada es posible llegar a eyacular (aunque es algo que no debe llegar a obsesionar ya que todas las personas somos diferentes y tenemos procesos diferentes), la cantidad de líquido eyaculatorio varía de unas mujeres a otras, pudiendo llegar algunas a expulsar hasta 500 ml. Hay mujeres que pueden no llegar a notarlo por la pequeña cantidad de líquido expulsado o porque éste se dirija hacia la vejiga (eyaculación retrógrada).

Como conclusión decir que, es lógico pensar que si todos los seres humanos tenemos próstata es natural que todas/os tengamos la capacidad de eyacular. Así que eyaculen y disfruten de sus cuerpos.

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