EJERCICIO DE LA AUTO-CRITICA

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¿Que tal nivel de auto-critica tienes dentro de ti? eres de los que se lo perdonan todo? o.. eres de los que no se permite pasar ni una, aspirando a la perfeción?
En este test te proponemos un ejercicio muy sencillo para que descubras como estas de auto-critica y si lo tuyo es muy grave.

Ejercicio de darle voz a tu lado crítico (con compañero).
Esta práctica esta enfocada a descubrir el doble modo de visión que tenemos cuando las cosas nos ocurren a nosotros o a los demás. Cuando tenemos un fuerte sentido autocrítico es fácil que mientras que a nosotros nos atacamos de una forma despiadada, con los demás tenemos una visión más tolerante, positiva y de aceptación. Por ello vamos a realizar en esta práctica un cambio de papeles para tratarnos a nosotros como tratamos a los demás. Estos son los pasos a seguir:

Comienza este ejercicio elaborando una lista con tus propios pensamientos autocríticos (por ejemplo: “realmente no tengo nada bueno”, “si los demás me conocen realmente como soy se
decepcionarían”, “soy un fracasado”, “soy una persona inferior a los demás”, etc.).

Pídele a tu compañero que exprese en voz alta estos pensamientos que has escrito en tu lista y que haga de ti, de tu lado crítico y que defienda ese punto de vista.Tu compañero deberá
expresarlos como si fueran de él, en primera persona: “soy una persona inferior”.

Respóndele como si realmente fuese él el afectado por esos pensamientos, transmitele racionalidad, ánimo y positividad: “tu eres una persona con sus virtudes y defectos como cualquier otro”,
“¿quién no tiene sus debilidades?”, “si te ha ocurrido algo adverso, eso no quiere decir que te tenga que seguir ocurriendo o seas un fracasado”, etc. Recuerda el es un buen amigo que necesita
de tu apoyo y tu se lo brindas generosamente. Si tienes dificultades para generar los argumentos racionales y positivos deberás acudir a la página de aprender a positivizar tus pensamientos.

Dedícale todo el tiempo que veas necesario hasta que ocurra el “clic” en tu cabeza, hasta que veas claramente tus distorsiones y exageraciones y empieces a sentir una sensación de aceptación personal.

Si en esta práctica te bloqueas y no se te ocurre nada intercambia los papeles con tu compañero para después volver a interpretar de nuevo el lado positivo.
Naturalmente después puedes hacer el trabajo a la inversa, para que tu compañero pueda también trabajar su lado autocrítico.

Ejercicio de darle voz a tu lado crítico (sin compañero).

Comienza este ejercicio elaborando una lista con tus propios pensamientos autocríticos (por ejemplo: “realmente no tengo nada bueno”, “si los demás me conocen realmente como soy se
decepcionarían”, “soy un fracasado”, “soy una persona inferior a los demás”, etc.).

Colócate delante de un espejo y mírate.

Expresa en voz alta estos pensamientos que haz escrito en tu lista. Deberás expresarlos en primera persona: “soy una persona inferior”.

Respóndele a ese lado crítico tuyo con racionalidad, ánimo y positividad: “tu eres una persona con sus virtudes y defectos como cualquier otro”, “¿quién no tiene sus debilidades”, “si te ha
ocurrido algo adverso, eso no quiere decir que te tenga que seguir ocurriendo o seas un fracasado”, etc. Si tienes dificultades para generar los argumentos racionales y positivos deberás
acudir a la página de aprender a positivizar tus pensamientos.

Dedícale todo el tiempo que veas necesario hasta que ocurra el “clic” en tu cabeza, hasta que veas claramente tus distorsiones y exageraciones y empieces a sentir una sensación de aceptación
personal.

Ejercicio de aceptación de tu lado crítico (con compañero).

En este ejercicio, a diferencia del anterior donde buscamos argumentos racionales y pruebas realistas para rechazar las autocríticas, en este caso “aceptamos” dichas autocríticas de una forma
humilde pero inteligente. Veamos un ejemplo, si alguien nos critica por no haber hecho bien un trabajo podemos responder que no es cierto y darle varias razones para defender nuestro punto de
vista (como hariamos en la práctica anterior), pero a veces puede ser más útil atrevernos a asumir y a aceptar los errores o los supuestos errores con un “bueno, tal vez tengas razón, a veces
soy una persona muy distraída y desorganizada” o “de hecho creo que alguna vez me darán la medalla de oro al más despistado y negligente”.

Con esta práctica te irás demostrando que cuando eres capaz de tolerar las críticas aunque sean injustas de manera tranquila y tolerante, ya no te afectan tanto, ni esas críticas ni quienes
las hacen, es como si te dices “bueno soy así (o te parezco así), ¿y qué?”.

En este ejercicio con un compañero harás a veces el papel del crítico despiadado que ataca al otro con el fin de alterarlo, y en otras ocasiones harás el papel del que sabe asumir y aceptar las críticas. El ejercicio es el siguiente:

Comienza este ejercicio elaborando una lista con tus propios pensamientos autocríticos al igual que tu compañero de trabajo (por ejemplo: “realmente no tengo nada bueno”, “si los demás me
conocen realmente como soy se decepcionarían”, “soy un fracasado”, “soy una persona inferior a los demás”, etc.).

Comienza leyendo la lista de pensamientos autocríticos de tu compañero atacándolo directamente para realmente alterarlo: “eres un incompetente” (si ha escrito en su lista “soy un
incompetente”), “pocas cualidades buenas tienes para tu trabajo”, “realmente eres peor que la mayoría de la gente”. En todo momento atácale con sus propios pensamientos críticos, no añadas
improvisados por ti, salvo que tu compañero de claras muestras de competencia en esta práctica.

Tu compañero debe responder de acuerdo a la estrategia de aceptación de críticas: “tengo bastantes cosas de incompetente, posiblemente muchas más que de competente”, o “a veces pienso que soy
capaz de ganarle a todos, pero en estupidez o testarudez”.

Cambiad los papeles ahora eres tu el atacado y debes responder con la práctica de la aceptación.

Dedícale todo el tiempo que veas necesario hasta que ocurra el “clic” en tu cabeza, hasta que sientas que ya no te importa tanto el que te digan críticas, que tu mismo te las puedes decir, pero que ya no te afectan tanto.

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