Bilocación Chamanica

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La Bilocación en el chamanismo o cómo el doble es un vehículo para conocer nuevos ámbitos de percepción

Los chamanes acceden a su doble mediante el sueño, o como les gusta llamar a este proceso, la ensoñación.

Como ya hemos visto, el desdoblamiento de una persona, la sensación de estar en dos sitios diferentes al mismo tiempo, es una técnica propiedad de los místicos, a la que la gente común llega a veces de forma involuntaria. Dos ejemplos muy estudiados serian la proyección astral y EMC. En ambos casos, la persona siente como accidentalmente su conciencia abandona el cuerpo, llegando a contemplarse a sí mismo y al entorno que le rodea, plenamente consciente del fenómeno, y describiendo posteriormente el nuevo plano o cuerpo sutil en el que se hallaron como de completa armonía.

Para dar luz a este tema, vamos a abordar la bilocación desde el universo particular de los chamanes sudamericanos.

Los chamanes acceden a su doble mediante el sueño, o como les gusta llamar a este proceso, la ensoñación. Se entrenan firmemente con el fin de mantener su conciencia despierta cuando se sumergen en el sueño y, más allá del sueño lúcido, tratan de acrecentar su atención sobre ese mundo tan borroso y cambiante, poniendo especial interés en contemplar hasta el más ínfimo detalle de cualquier objeto que se les presente.

Estos líderes espirituales consideran que de todo el caudal de información que desprende el universo, los sentidos solo captan aquel flujo que pasa a través de nuestro punto de encaje, mediante el cuál construimos la realidad ordinaria del día a día.

Sin embargo, cuando ese punto de encaje se mueve, accedemos a otras realidades alternativas, como ocurre al ingerir drogas o en ciertos procesos tanto traumáticos como místicos. Para los chamanes, al soñar, nuestro punto de encaje se libera levemente; y como también se han preparado para mover ese punto de encaje únicamente con su voluntad, aprovechan ese trampolín que es el sueño para viajar libremente por otros mundos, con el fin último de ampliar su nivel de conciencia.

¿Y el doble?

Los chamanes conciben el universo a través de la energía. Y todos poseemos, además de nuestro cuerpo físico, un cuerpo energético. Una forma de acceder a este último es, una vez inmersos en el sueño, ser capaces de volvernos a dormir y, recordando los versos de Machado, soñar que soñamos.

Al despertar en ese nuevo ensueño lo haremos directamente en nuestro cuerpo energético. Ese es el doble, el cuerpo astral. Una entidad extracorpórea hecha de pura energía pero que también puede materializarse en la realidad ordinaria, y con una capacidad inconcebible para viajar y contemplar enteramente lo desconocido.

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