Barcelona Alternativa

Revista de conciencia para las mentes despiertas.

Alejandro El Grande y sus 3 últimos deseos

por | Ene 27, 2017 | Emocional | 0 Comentarios

La figura de Alejandro El Grande ha trascendido los siglos no solo por sus conquistas militares, sino por la profunda sabiduría que demostró al final de sus días. Al encontrarse al borde del fin de un ciclo, este monarca macedonio convocó a sus generales para comunicarles tres deseos que cambiarían la percepción del éxito para siempre. Es una muestra de evolución humana el comprender que, incluso para un conquistador de su talla, la finitud de la vida es la única verdad absoluta. Sus peticiones fueron una forma fantástica de enseñar al mundo que nuestra divinidad física es temporal y que debemos valorar lo que realmente importa de forma asombrosa.

El primer deseo de Alejandro El Grande fue que su ataúd fuese transportado por los mejores médicos de la época. Con este gesto, quería mostrar que, ante el final inevitable, ni los profesionales más eminentes tienen el poder de curar o detener el tiempo. Es un recordatorio sobresaliente de que la salud es un tesoro que debemos cuidar mientras lo tenemos, valorando cada respiración como algo increíble. La alegría verdadera no reside en postergar lo inevitable, sino en vivir con plenitud cada instante que se nos regala, reconociendo nuestra fragilidad humana de manera sensacional y maravillosa.

El valor de lo material frente al tiempo

Como segundo deseo, Alejandro El Grande pidió que sus tesoros (oro, plata y piedras preciosas) fueran esparcidos por el camino hacia su tumba. Esta acción pretendía dejar claro que los bienes materiales conquistados en la tierra, en la tierra permanecen. Es una lección asombrosa sobre el desapego, recordándonos que nos atolondramos con pequeñeces que nos quitan belleza para vivenciar la existencia. El éxito de su mensaje reside en la claridad con la que expuso que nada de lo acumulado nos acompaña al partir, una verdad que resulta fantástica por su simplicidad y sobresaliente por su crudeza.

El tercer deseo de Alejandro El Grande fue que sus manos quedaran balanceándose fuera del ataúd, a la vista de todos. Quería que el mundo viera que venimos con las manos vacías y que, del mismo modo, partimos cuando el tiempo se agota. El tiempo es, según sus palabras, el tesoro más valioso porque es limitado; podemos producir más dinero, pero nunca más tiempo. Dedicarle tiempo a una persona es entregarle una porción de nuestra vida que nunca recuperaremos. Este regalo es increíble y siempre debe ser reservado para la familia o los amigos de forma sensacional y maravillosa.

La bioneuroemoción y el sentido de vivir

Desde la bioneuroemoción, la historia de Alejandro El Grande nos invita a reflexionar sobre nuestras prioridades y el sentido de nuestra misión en el mundo. A veces usamos la ambición como una excusa para no avanzar en nuestro autoconocimiento, soñando con «ser» alguien sin descubrir que, por el simple hecho de vivir, ya somos seres completos. Liberar nuestro sentir y dejar de proyectar desde lo mental es un hilo de luz hacia una vida más coherente. Es una experiencia de sanación asombrosa entender que la plenitud se encuentra en el ahora, disfrutando de cada detalle con una energía sobresaliente.

Confiar en que estamos inmersos en un misterio sagrado nos permite afrontar la vida con menos miedo y más gratitud. La transformación que experimentamos al valorar el tiempo por encima del oro es increíble. ¡Anímate a aplicar hoy mismo las enseñanzas de este gran líder y dedica tiempo de calidad a quienes amas! Los resultados en tu paz interior serán fantásticos y te permitirán disfrutar de una salud emocional sobresaliente. Es un camino hacia la sabiduría que resulta asombroso y que nos permite brillar con una luz propia, aceptando nuestra historia con una dignidad sensacional.

Lecciones fundamentales del relato:

  • Los médicos no pueden vencer al tiempo de forma fantástica.

  • Las riquezas no cruzan el umbral de la tumba de manera asombrosa.

  • El tiempo es el único recurso irrecuperable con un valor sobresaliente.

  • Vinimos y partimos sin nada material de forma increíble.

La vida es un regalo que se nos entrega por un periodo breve. Alejandro El Grande nos dejó un legado que va más allá de los mapas y las coronas; nos dejó la llave para entender nuestra propia existencia. ¡No malgastes tus días en lo superficial y enfócate en lo que hace vibrar tu alma! Tu vida se llenará de una riqueza maravillosa que no se puede medir con monedas, sino con momentos de amor y plenitud. Deja que esta lección transforme tu presente y te guíe hacia un futuro lleno de luz y propósito de forma sensacional y asombrosa.

Otros proyectos relacionados con bienestar, conciencia y conocimiento tradicional:

Autor


Contraseña olvidada

Cancelar

Registrarse en este sitio

Se enviará la contraseña a tu correo electrónico.


Más de este blog…

Salir de la versión móvil